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Relatos

Tema en 'Plática general' iniciado por Fire, 23 Oct 2013.

  1. Fire

    Fire Iniciado

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    A proposito de estas fechas de muertos, halloween y demas quiero compartirles algunos relatos curiosos sobre el tema. En fin, sin mas palabras directo al tema...

    Es costumbre del sitio donde vivo las leyendas sobre el dia de muertos, una de las mas conocidas es la de que el dia de muertos ( 1 y 2 de noviembre) nunca debes mirar la calle a la medianoche, esto como señal de respeto pues las almas o animas como les suelen llamar estan vagando en la tierra visitando las casas donde vivian en busca de los altares que sus parientes les dejaron. (una mesa con comida y bebida favorita, etc).

    La razon de no mirar a las animas durante esas horas es debido a dice la leyenda que se te acercan (logicamente en ese momento tu los ves como personas comunes) y te entregan unas velas con la condicion de que la semana siguiente pasaran por ellas. Al dia siguiente al mirar las velas te daras cuenta de que son huesos lo que te dieron, por los cuales regresaran y la unica manera de evitar que te lleven a ti junto con los huesos es que cuando regresen por las velas tu tengas en brazos a un bebe recien nacido y se las entregues. De este modo te salvas de ser llevado por ellas.

    Tambien existe una creencia, que al parecer es curiosamente una realidad, aqui en Yucatan, existe un platillo tipico de dia de muertos que se elabora a base de maiz y pollo dando aspecto de un pan de maiz con el relleno de pollo, muy rico y tipico de aqui, lo peculiar de esto es que si la persona que cocina este platillo ha sufrido la muerte de un familiar el mismo año en que se celebra dia de muertos este platillo no lo podra preparar, pues por fuera se vera bien cocinado pero por dentro estara crudo y no podra comerlo y tendra que esperar al siguiente año para prepararlo nuevamente para poder comerlo.

    Creencias, leyendas y demas historias curiosas de donde vivo, solo queria compartirles este tema que desde hace mucho tiempo he querido escribir pero no tenia tiempo, por ahi tengo mas historias, espero poder compartirles mas pronto y claro, que ustedes tambien me cuenten muchas...

    Saludos
     
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  2. Kaynil

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    Bueno, ya no es halloween ni nada de eso, pero finalmente tengo una maquina que no se sobre-caliente y el bendito foro puede guardar lo que tecleo por lo que ya me es más fácil redactar sin temer que se me pierda. (ya me pasó en este tema). A mi me encanta las historias de lo sobrenatiural, de hecho tengo algunas historias que leí y otras pasadas de mi familia y ya que nadie más al parecer se animó, aquí le entro yo.

    Muy interesante la leyenda. En especial la condición para salvarte, no es algo que puedas conseguir a la fácil. Me parece tierna la condición, pues es como si las almas se conmovieran de dejar a la criatura indefensa y por ello perdonan tu osadía... aunque dudo que el mismo truco te salve dos veces.

    Esto no es de un cuento sino del juego de los Sims, que me lo recordó al leer tu relato. Al crear tus 'sims' uno puede elegir varios 'razgos de personalidad' que definen como reaccionan ante la vida (que sis son gruñones, creidos, hacen ejercicio, etc) uno de los razgos se llama unlucky, desafortunado. Como tus monos pueden morir en accidentes o por edad, el juego lo representa con la aparición de la muerte. Sin embargo, si tu sim tiene este razgo de haber vivido una vida desafortunada, la muerte muestra piedad y te deja vivir (si no mueres por la edad).

    A decir verdad me agradan esos relatos donde la muerte muestra un lado blandito, aunque a la pobre parka no siempre le va bien. Uno de mis cuentos favoritos es el del "El ahijado de la Muerte". Hay inclusouna pelicula a blanco y negro que me gustó, de la historia. Hay varias versiones pero la idea es la misma.

    Encontyré el relato pero es un poco diferente de la version que conozco, igual se los comparto.

    Un hombre muy pobre tenía doce hijos; y aunque trabajaba día y noche, no alcanzaba a darles más que pan. Cuando nació su hijo número trece, no sabía qué hacer; salió a la carretera y decidió que al primero que pasara le haría padrino de su hijito. Y el primero que pasó fue Dios Nuestro Señor; él ya conocía los apuros del pobre y le dijo: "Hijo mío, me das mucha pena. Quiero ser el padrino de tu último hijito y cuidaré de él para que sea feliz."

    El hombre le preguntó: "¿Quién eres?"

    "Soy tu Dios."

    "Pues no quiero que seas padrino de mi hijo; no, no quiero que seas el padrino, porque tú das mucho a los ricos y dejas que los pobres pasemos hambre." El hombre contestó así al Señor, porque no comprendía con qué sabiduría reparte Dios la riqueza y la pobreza; y el desgraciado se apartó de Dios y siguió su camino.

    Se encontró luego con el diablo, que le preguntó: "¿Qué buscas? Si me escoges para padrino de tu hijo, le daré muchísimo dinero y tendrá todo lo que quiera en este mundo."

    El hombre preguntó: "¿Quién eres tú?"

    "Soy el demonio."

    "No, no quiero que seas el padrino de mi niño; eres malo y engañas siempre a los hombres."

    Siguió andando, y se encontró con la muerte, que estaba flaca y en los huesos; y la muerte le dijo:
    "Quiero ser madrina de tu hijo."

    "¿Quién eres?"

    "Soy la muerte, que hace iguales a todos los hombres."

    Y el hombre dijo: "Me convienes; tú te llevas a los ricos igual que a los pobres, sin hacer diferencias. Serás la madrina."

    La muerte dijo entonces: "Yo haré rico y famoso a tu hijo; a mis amigos no les falta nunca nada." Y el hombre dijo: "El prócimo domingo será el bautizo; no dejes de ir a tiempo." La muerte vino como había prometido y se hizo madrina.

    El niñito creció y se hizo un muchacho; y , un día, su madrina entró en la casa y dijo que la siguiera. Llevó al chico a un bosque, le enseñó una planta que crecía allí y le dijo: "Voy a darte ahora mi regalo de madrina: te haré un médico famoso. Cuando te llamen a visitar un enfermo, me encontrarás siempre al lado de su cama. Si estoy a la cabecera, podrás asegurar que le curarás; le darás esta hierba y se pondrá bueno. Pero si me ves a los pies de la cama, el enfermo me pertenecerá, y tú dirás que no tiene remedio y que ningún médico le podrá salvar. No des a ningún enfermo la hierba contra mi voluntad, porque lo pagarías caro."

    Al poco tiempo, el muchacho era ya un médico famoso en todo el mundo; la gente decía: "En cuanto ve a un enfermo, puede decir si se curará o no. Es un gran médico." Y le llamaban de muchos países para que fuera a visitar a los enfermos y le daban mucho dinero, así que se hizo rico muy pronto. Ocurrió que el rey se puso malo. Llamaron al médico famoso para que dijera si se podía curar; pero en cuanto se acercó al rey, vio que la Muerte estaba a los pies de la cama. Allí no valían hierbas. Y el médico pensó: "¡Si yo pudiera engañar a la Muerte siquiera una vez! Claro que lo tomará a mal, pero como soy su ahijado, puede que haga la vista gorda. Voy a probar." Cogió al rey y le dio la vuelta en la cama, y le puso con los pies en la almohada y la cabeza a los pies; y así, la Muerte se quedó junto a la cabeza; entonces le dio la hierba y el rey convaleció y recobró la salud. Pero la Muerte fue a casa del médico muy enfadada, le amenazó con el dedo y dijo: "¡Me has tomado el pelo! Por una vez, te lo perdono, porque eres mi ahijado; pero como lo vuelvas a hacer, ya verás: te llevaré a ti."

    Y al poco tiempo, la hija del rey se puso muy enferma. Era hija única, y su padre estaba tan desesperado que no hacía más que llorar. Mandó decir que al que salvara a su hija le casaría con ella y le haría su heredero. El médico, al entrar en la habitación de la princesa, vio que la Muerte estaba a los pies de la cama. ¡Que el muchacho habría recordado la amenaza de su madrina! Pero la gran belleza de la princesa y la felicidad de casarse con ella le trastornaron tanto que se desechó a todos los pensamientos. No vio las miradas encolerizadas que le echaba la Muerte, ni cómo le amenazaba con el puño cerrado: cogió en brazos a la princesa y la puso con los pies en la almohada y la cabeza a los pies, le dio la hierba mágica, y al poco rato la cara de la princesa se animó y empezó a mejorar.

    Y la Muerte, furiosa porque la habían engañado otra vez, fue a grandes zancadas a casa del médico y le dijo: "¡Se acabó! ¡Ahora te llevaré a ti!" Le agarró con su mano fría, le agarró con tanta fuerza, que el pobre muchacho no se podía soltar, y se lo llevó a una cueva muy honda. Y el médico vio en la cueva miles y miles de luces, filas de velas que no se acababan nunca; unas velas eran grandes, otras medianas y otras pequeñas. Y cada momento unas se apagaban, y otras se estaban encendiendo otra vez; era como si las lucesitas estuvieran brincando.

    La Muerte le dijo: "Mira, esas velas que ves son las vidas de los hombres. Las grandes son las vidas de los niños; las medianas son las vidas de los cónyuges, y las pequeñas las de los ancianos. Pero hay también niños y jóvenes que no tienen más que una velita pequeña."

    "¡Dime cuál es mi luz!" dijo el médico, pensando que era todavía una vela bien grande.

    Y la Muerte le enseñó un cabito de vela, casi consumido: "Ahí la tienes."

    "¡Ay, madrina, madrina mía! ¡Enciéndeme una luz nueva! ¡Por favor, hazlo por mí! ¡Mira que todavía no he disfrutado de la vida, que me van a hacer rey y me voy a casar con la princesa!"

    "No puede ser," dijo la Muerte. "No puedo encender una luz mientras no se haya apagado otra."

    "¡Pues enciende una vela nueva con la que se está apagando!" suplicó el médico. La Muerte hizo como si fuera a obedecerle; llevó una vela nueva y larga. Pero como quería vengarse, a sabiendas tiró el cabito de vela al suelo, y la lucecita se apagó. Y en el mismo momento, el médico se cayó al suelo, y dio ya en manos de la Muerte.


    *La Muerte madrina era mas maternal en la version que conozco y simplemente se declaró incapaz de poder hacer algo mientras la vela del medico termina de extinguirse. Tambien cabe destacar que en varias versiones la muerte es más bien 'padrino'.

    En fin la liga de dodne tomé el relato: GrimmStories.com

    Oh, esa tradicion no la conocía (aunque quizas es lógico ya que crecí en el estado de Chihuahua, jajaja) . me parece también muy interesante, en especial por el comentario de que es 'una realidad'. ¿Lo dices porque la gente sigue esta tradicion y creyendo por completo en ella o por qué te ha tocado ver que ocurra eso de que se vea bien pero que resulte crudo?

    Ooh, uno de mis sueñois es visitar el centro de Mexico en dia de muertos y pasar un dia completo, sumergidos en las tradiciones Mexicanas que tanto se pierden al vivir en frontera. Nosotros tenemos el pan de muertos todavia, pero no hay mucha ceremonia fuera de visitar las tumbas. Ya estuuvo que voy a apuntarme para probar ese platillo de Yucatán. ¿Cómo se llama?

    Por último, dejo en Spoiler una historiua que recuerdo de mis libros de primaria:

    -Santos y buenos días - dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer. ¡Claro!, venía la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla al bolsillo. -Si no molesto -dijo-- , quisiera saber dónde vive la señora Francisca.

    -Pues mire - le respondieron, y asomándose a la puerta, señaló un hombre con su dedo rudo de labrador -Allá por las cañas bravas que bate el viento, ¿ve? Hay un camino que sube la colina. Arriba hallará la casa.

    "Cumplida está", pensó la muerte y dando las gracias echó a andar por el camino aquella mañana que, precisamente, había pocas nubes en el cielo y todo el azul resplandecía de luz.
    Andando pues, miró la muerte la hora y vio que eran las siete de la mañana. Para la una y cuarto, pasado el meridiano, estaba en su lista cumplida ya la señora Francisca.

    "Menos mal, poco trabajo; un solo caso", se dijo satisfecha de no fatigarse la muerte y siguió su paso, metiéndose ahora por el camino apretado de romerillo y rocío.
    Efectivamente, era el mes de mayo y con los aguaceros caídos no hubo semilla silvestre ni brote que se quedara bajo tierra sin salir al sol. Los retoños de las ceibas eran pura caoba transparente. El tronco del guayaba soltaba, a espacios, la corteza, dejando ver la carne limpia de la madera. Los cañaverales no tenían una sola hoja amarilla. Verde era todo, desde el suelo al aire y un olor a vida subiendo de las flores.
    Natural que la muerte se tapara la nariz. Lógico también que ni siquiera mirara tanta rama llena de nido, ni tanta abeja con su flor. Pero, ¿qué hacerse?; estaba la muerte de paso por aquí, sin ser su reino.

    Así, pues, echó y echó la muerte por los caminos hasta llegar a casa de Francisca:
    -Por favor, con Panchita - dijo adulona la muerte.

    -Abuela salió temprano - contestó una nieta de oro, un poco temerosa aunque la parca seguía con su trenza bajo el sombrero y la mano en el bolsillo.

    -¿Y a qué hora regresa? - preguntó.

    -¡Quién lo sabe! - dijo la madre de la niña- . Depende de los quehaceres. Por el campo anda, trabajando.

    Y la muerte se mordió el labio. No era para menos seguir dando rueda por tanto mundo bonito y ajeno.

    -Hace mucho sol. ¿Puedo esperarla aquí?

    -Aquí quien viene tiene su casa. Pero puede que ella no regrese hasta el anochecer o la noche misma.

    «¡Chin!», pensó la muerte, «se me irá el tren de las cinco. No; mejor voy a buscarla». Y levantando su voz, dijo la Muerte:
    -¿Dónde, al fijo, pudiera encontrarla ahora?

    -De madrugada salió a ordeñar. Seguramente estará en el maíz, sembrando.

    -¿Y dónde está el maizal? - preguntó la Muerte.

    -Siga la cerca y luego verá el campo arado detrás.

    -Gracias - dijo seca la muerte y echó a andar de nuevo.

    Pero miró todo el extenso campo arado y no había un alma en él. Sólo garzas. Soltóse la trenza la muerte y rabió:
    -¡Vieja andariega, dónde te habrás metido! -. Escupió y continuó su sendero sin tino.

    Una hora después de tener la trenza ardida bajo el sombrero y la nariz repugnada de tanto olor a hierba nueva, la muerte se topó con un caminante:
    -Señor, ¿pudiera usted decirme dónde está Francisca por estos campos?

    -Tiene suerte -dijo el caminante -media hora lleva en casa de los Noriegas. Está el niño enfermo y ella fue a sobarle el vientre.

    -Gracias - dijo la muerte como un disparo, y apretó el paso.

    Duro y fatigoso era el camino. Además ahora tenía que hacerlo sobre un nuevo terreno arado, sin trillo, y ya se sabe cómo es de incómodo sentar el pie sobre el suelo irregular y tan esponjoso de frescura, que se pierde la mitad del esfuerzo. Así por tanto, llegó la muerte hecha una lástima a casa de los Noriegas:
    -Con Francisca, a ver si me hace el favor.

    -Ya se marchó.

    -¡Pero, cómo! ¿Así, tan de pronto?

    -¿Por qué tan de pronto? -le respondieron - . Sólo vino a ayudarnos con el niño y ya lo hizo. ¿A qué viene extrañarse?

    -Bueno..., verá - dijo la muerte turbada -, es que siempre una hace su sobremesa en todo, digo yo.

    -Entonces usted no conoce a Francisca.

    -Tengo sus señas - dijo burocrática la Impía.

    -A ver; dígalas- esperó la madre. Y la muerte dijo:
    -Pues..., con arrugas; desde luego ya son sesenta años...

    -¿Y qué más?

    -Verá..., el pelo blanco..., casi ningún diente propio..., la nariz, digamos...

    -¿Digamos qué?

    -Filosa.

    -¿Eso es todo?

    -Bueno..., por demás nombre y dos apellidos.

    -Pero usted no ha hablado de sus ojos.

    -Bien; nublados..., sí, nublados han de ser..., ahumados por los años.

    -No, no la conoce- dijo la mujer - . Todo lo dicho está bien, pero no los ojos. Tiene menos tiempo en la mirada. Ésa, quien usted busca, no es Francisca.

    Y salió la muerte otra vez al camino. Iba ahora indignada, sin preocuparse mucho por la mano y la trenza, que medio se le asomaba bajo el ala del sombrero.

    Anduvo y anduvo. En casa de los González le dijeron que estaba Francisca a un tiro de ojo de allí, cortando pastura para la vaca de los nietos. Mas sólo vio la muerte la pastura recién cortada y nada de Francisca, ni siquiera la huella menuda de su paso.
    Entonces la muerte, quien ya tenía los pies hinchados dentro de los botines enlodados, y la camisa negra, más que sudada, sacó su reloj y consultó la hora:
    -¡Dios! ¡Las cuatro y media! ¡Imposible! ¡Se me va el tren!

    Y echó la muerte de regreso, maldiciendo.
    Mientras, a dos kilómetros de allí, escardaba de malas hierbas Francisca el jardincito de la escuela. Un viejo conocido pasó a caballo y, sonriéndole, le tiró a su manera el saludo cariñoso:
    -Francisca, ¿cuándo te vas a morir?

    Ella se incorporó asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvió el saludo alegre:
    -Nunca -dijo -, siempre hay algo que hacer.


    Tomado de: LibrosDePrimaria80s (curiosamente, yo estuve en los noventas y toda la cabecera de la pagina la reconozco) Los libros de "español Lecturas" eran mis favoritos y estioy super feliz que haya quien haya tomado el proyecto de reunirlas.

    No sé que es loq ue me gusta del relato, quizas esa idea de que una vida de trabajo honrado te deja satisfecho hasta el final, que vale más hacer lo que te gusta que estar preocupandote de cuando te va a tocar. Esa manera positiva de encarar el día que tienen la señora Panchita.

    Y bueno, todavía me quedo con ganas, ya que ni siquiera he compartido relatos de mi región, como la mujer en blanco, aunque esa se pasea por el país, según lo entiendo. :XD: En fin, ya no alargo el mensaje. Los que no tengan historias, no teman dejar sus opiniones sobre las que hemos compartido.
     
    Last edited: 8 Dic 2013

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