The Legend of Zelda The Queen of Hyrule

  • Prólogo


    Desde el inició de los tiempos solo había oscuridad, hasta que las 3 Diosas Din, Nayru y Farore descendieron de la inmensidad de las estrellas. Con su poder sagrado dotaron de vida nuestro mundo, lleno de Poder, Sabiduría y Valor. Tras cumplir con su cometido desaparecieron para siempre, dejando tras de si, su luminosa estela y su dorado tesoro, la Trifuerza.


    La Trifuerza, el último regalo con el que obsequiaron nuestro mundo, dotándolo de un viento agradable, ríos y lagos de agua cristalina y los verdes parajes mas bellos que jamas nadie hubiese podido imaginar.


    Todo ese paraíso creado por las diosas a lo largo y ancho de los tiempos, fue mancillado por la codicia de los malvados, los tiranos y los demonios. Donde hubieron ciclos de guerras y conflictos en las tierras de Hyrule a lo largo de las eras del pasado. La Diosa Guardiana de la Trifuerza Hylia, siempre protegió el tesoro de las diosas con el fin de proteger Hyrule de la ruina.


    Las leyendas dicen que la Trifuerza concederá todos los deseos de aquel que la toque.

  • Acto I


    De noche en la ciudadela de Hyrule, algunos ciudadanos y forasteros se aglomeraban en un mismo lugar. Conocido como la Tasca de Telma, una acogedora taberna donde su simpática dueña brindaba la mejor leche de Hyrule, de la granja Lon Lon.


    Entre sus intregantes hoy había unos exraños forasteros venidos de tierras lejanas, Telma tras servirles unas jarras de leche se retiró hacia la parte trasera de la barra, mirando de reojo al cabecilla de ese grupo. Mientras tanto, en otra mesa otro grupo estaba expectante ante un viejo cascarrabias que siempre empezaba sus historias de la misma forma, relatando la leyenda de las diosas y del origen de nuestro mundo.


    Los Forasteros fueron los únicos que no se quejaron del viejo senil e incluso lo escuchaban con suma atención con respecto al resto de clientes.


    -Por lo menos saltate esa parte del prólogo, que la mayoría ya lo conocemos. Dijo el Hyruleano mas joven.


    -Muchacho, para comprender una historia debes ver más allá de lo que esta explica. Replicó.


    -La juventud de hoy en día ya no tiene modales. Solto enfurruñado.


    -¡Dejale que siga y antes terminara rapaz! Exclamó el hombre mas fornido del grupo entorno al abuelo.


    El joven a regañadientes se callo y no protesto mas al respecto.


    El abuelo tomo un trago de su jarra de leche para calmar su garganta y prosiguió relatando la historia que había empezado.


    El Ascenso del Reino de Hyrule


    Según viejas historias, la Diosa Hylia oculto la Trifuerza en un lugar fuera del alcance de los mortales y de los demonios antes de abandonar nuestro mundo, para proteger la sagrada reliquia de los codiciosos y los malvados.


    Siglos después se estableció el reino de Hyrule hasta nuestros días. Pero aun con la Trifuerza en paradero desconocido, nuestra preciada Hyrule no ha estado exenta de guerras y conflictos que han causado hambre y miseria a nuestras gentes.


    Para proteger el reino, la Familia Real y los Sheikah establecieron la Orden Equidad, para castigar con gran severidad la codicia de humanos codiciosos y villano. Se dice que los Equidad Sheikah aun siguen vigentes y aguardan desde el Inframundo para protegernos de las fuerzas del Mal.


    Sin embargo hay quienes tachan la Orden Equidad de ser unos fanáticos religiosos que ejercen una Inquisición encubierta por parte de la Familia Real, para tapar con un velo moralidad y justicia, actos cruentos, amorales, crueles y horripilantes.


    ...


    Tras esta historia inverosímil, hubo miradas incrédulas y alguna que otra se reflejaban indignación y repulsión ante tal blasfemia hacía los Sheikah y la Familia Real.


    El hombre fornido se levantó y empujo al viejo y lo hecho del local sin muchos miramientos. Telma no quiso irrumpir en el conflicto esta vez, ya que lo importante era servir satisfactoriamente a la mayoría de clientes.


    Uno de los forasteros salio de la tasca y atendió al abuelo. Entretanto el resto del grupo de forasteros solo seguían hablando de sus cosas con un mapa en el centro de la mesa.